lunes, 23 de enero de 2012

Triduo al Milagroso Niño Jesús de Praga


23 de Enero, Día Primero.

CANTO


A tus Plantas, ¡Oh Niño de Praga!

ya no existe en la vida dolor;

nuestro pecho de dicha se inflama,

nuestro ser se conmueve de amor.



Quien anhele en el mundo delicias,

presuroso que acuda a tu altar;

que quien siente una vez tus caricias

no las puede en la vida olvidar.


A tus Plantas, ¡Oh Niño de Praga!

ya no existe en la vida dolor;

nuestro pecho de dicha se inflama,

nuestro ser se conmueve de amor.



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.

¡Oh Verbo divino, soberano Señor y Rey de reyes! !Oh digno descendiente de Jessé, llave misteriosa de David y cetro dominador del pueblo de Israel! ¡Oh Emmanuel y legislador supremo, dulcísimo Niño Jesús de Praga, esposo de las almas, que por redimirlas y salvarlas habéis querido descender del seno de vuestro Eterno Padre a las entrañas de una Virgen purísima! A vuestros sacratísimos pies me arrojo, divino y hermosísimo Niño, y os adoro con el más profundo anonadamiento, con aquella fe con que antes lo hicieron los pastores y los magos en Belén: imprimid en mi alma las disposiciones de fe, de amor, de reconocimiento y generosidad con las cuales debo practicar este devoto triduo, consagrada a vuestra honra y gloria, y dignaos concederme, por la intercesión poderosa de la Sacratísima Virgen María Madre y Reina del Carmelo, y del bondadoso Patriarca San José, vuestro padre nutricio, el que mi alma sea purificada de todos sus pecados y afirmada más y más en vuestro divino servicio; otorgadme también, Niño amabilísimo, la gracia particular que imploro de vuestro generoso Corazón. Os lo pido por esta sagrada y milagrosa imagen vuestra, en la cual tanto os complacéis según lo demuestran las innumerables gracias y continuos beneficios de todo género, que tan abundantemente derramáis por medio de ella, no sólo sobre los felices habitantes de Praga, sino sobre los fieles todos del mundo entero donde es honrada y venerada. No desoigáis, Señor, mis súplicas, antes bien atendedlas y despachadlas favorablemente. Amén


La bandera sacrosanta
de la Orden del Carmelo,
una flor tiene tan santa,
que cautiva tierra y cielo.
¡Gloria a Tí, Divino Infante,
Rey de Praga y del amor!
que eres tu la flor fragante
del Carmelo prez y honor.

Para el Niño sois amigo,
para el joven, puro amor;
y el anciano halla contigo
vida nueva, luz, vigor.
Tu visión arrobadora
de hermosura angelical,
lleva al alma que os adora,
la paz santa y celestial.

La bandera sacrosanta
de la Orden del Carmelo,
una flor tiene tan santa,
que cautiva tierra y cielo.
¡Gloria a Tí, Divino Infante,
Rey de Praga y del amor!
que eres tu la flor fragante
del Carmelo prez y honor.



Divino Niño Jesús de Praga, Verbo Eterno del Padre, que para librar a nuestras almas de la esclavitud del pecado quisisteis tomar nuestra carne, padecer y satisfacer por nosotros a la divina Justicia, y haceros así nuestro ejemplar: concededme la gracia de corresponder a tan gran misericordia, y llevadme de las criaturas a Vos; libradme de la fascinación de los sentidos y haced que vea y reconozca en Vos el objeto de mi vida para merecer poseeros y gozaros en el cielo. Amén.

(Pídase la Gracia que se desea alcanzar en este triduo)

Padre Nuestro, Ave María, Gloría...


Una Salve a Nuestra Madre y Señora del Carmen.
Adios, dulce Niño;
adiós, tierno Infante;
adiós, dulce amante;
adiós, adiós, adiós.
Esa tu hermosura,
ese tu candor,
el alma me roba,
me roba el amor.



24 de Enero,  Día Segundo.



CANTO


A tus Plantas, ¡Oh Niño de Praga!

ya no existe en la vida dolor;

nuestro pecho de dicha se inflama,

nuestro ser se conmueve de amor.



Yo busqué siendo niño un amigo,

y mi madre a tus piés me llevó,
Ahí le tienes- me dijo- y contigo,

una eterna amistad se pactó.

A tus Plantas, ¡Oh Niño de Praga!
ya no existe en la vida dolor;
nuestro pecho de dicha se inflama,
nuestro ser se conmueve de amor.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.

¡Oh Verbo divino, soberano Señor y Rey de reyes! !Oh digno descendiente de Jessé, llave misteriosa de David y cetro dominador del pueblo de Israel! ¡Oh Emmanuel y legislador supremo, dulcísimo Niño Jesús de Praga, esposo de las almas, que por redimirlas y salvarlas habéis querido descender del seno de vuestro Eterno Padre a las entrañas de una Virgen purísima! A vuestros sacratísimos pies me arrojo, divino y hermosísimo Niño, y os adoro con el más profundo anonadamiento, con aquella fe con que antes lo hicieron los pastores y los magos en Belén: imprimid en mi alma las disposiciones de fe, de amor, de reconocimiento y generosidad con las cuales debo practicar este devoto triduo, consagrada a vuestra honra y gloria, y dignaos concederme, por la intercesión poderosa de la Sacratísima Virgen María Madre y Reina del Carmelo, y del bondadoso Patriarca San José, vuestro padre nutricio, el que mi alma sea purificada de todos sus pecados y afirmada más y más en vuestro divino servicio; otorgadme también, Niño amabilísimo, la gracia particular que imploro de vuestro generoso Corazón. Os lo pido por esta sagrada y milagrosa imagen vuestra, en la cual tanto os complacéis según lo demuestran las innumerables gracias y continuos beneficios de todo género, que tan abundantemente derramáis por medio de ella, no sólo sobre los felices habitantes de Praga, sino sobre los fieles todos del mundo entero donde es honrada y venerada. No desoigáis, Señor, mis súplicas, antes bien atendedlas y despachadlas favorablemente. Amén
 
 
La bandera sacrosanta
de la Orden del Carmelo,
una flor tiene tan santa,
que cautiva tierra y cielo.
¡Gloria a Tí, Divino Infante,
Rey de Praga y del amor!
que eres tu la flor fragante
del Carmelo prez y honor.

¡Oh Jesús, Niño adorado,
claro espejo de virtud!
dadme que en tu amor sagrado
halle mi alma salud.
Haz que te ame intensamente
desde ahora hasta morir,
para verte eternamente
en la gloria sonreir.

La bandera sacrosanta
de la Orden del Carmelo,
una flor tiene tan santa,
que cautiva tierra y cielo.
¡Gloria a Tí, Divino Infante,
Rey de Praga y del amor!
que eres tu la flor fragante
del Carmelo prez y honor.

Dulcísimo Niño Jesús de Praga, Dios y Salvador nuestro, que quisisteis nacer en un establo y en los rigores del invierno, sujetándoos desde los primeros instantes de vuestra vida a la pobreza y a los padecimientos: desasidme de los bienes y goces de la tierra, libradme del amor a lo carnal y mundano y haced que os siga en todos los padecimientos y humillaciones de la vida, para merecer participar un día de vuestra eterna gloria. Amén.


(Pídase la Gracia que se desea alcanzar en este triduo)
Padre Nuestro, Ave María, Gloría...
Una Salve a Nuestra Madre y Señora del Carmen.
Adios, dulce Niño;
adiós, tierno Infante;
adiós, dulce amante;
adiós, adiós, adiós.
Esa tu hermosura,
ese tu candor,
el alma me roba,
me roba el amor.

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